La Unión Musical Santa Cecilia de Hellín y la Asociación Musical ‘Olcadia’ de Ocaña nos regalaron un concierto donde caracterizaron la hermandad y el compañerismo
Cuando el mes de octubre llega, la música se hace valer en cada rincón de Hellín. Notas y acordes iluminan cada punto del Casco Histórico de la ciudad con motivo de las Fiestas en Honor a San Rafael. Melodías que suenan a hermandad, compañerismo y a una misma pasión.
Eso es lo que el público pudo vivir el pasado fin de semana en la Parroquia de la Asunción en el concierto de la Unión Musical Santa Cecilia de Hellín, acompañada de la Asociación Musical ‘Olcadia’ de Ocaña. Dos formaciones que ya comparten algo más que una simple partitura. Momentos de convivencia, de unión y de un mismo amor por la música son los que unen a estas dos magníficas bandas de música.
‘Olcadia’
Los toledanos abrieron la veda con un concierto en el que combinaron el estilo más puro español hasta un viaje por los Alpes Suizos, regalándonos una amplia variedad de estilos y culturas. Comenzaron su intervención con el preludio de la zarzuela ‘La Marchenera’ del maestro madrileño, Francisco Moreno Torroba, de 1928.
Su segunda pieza tenía por nombre ‘La isla de las perlas‘ de Pablo Sorozábal, ambientada en la Isla de la Polinesia. Esta pieza fue la obra madre de este concierto para los de Ocaña con una riqueza argumentativa muy grande, y con una calidad musical envidiable. Y prueba de ello son los diferentes ‘solos’ que se interpretaron durante la pieza, personificados, principalmente, en el clarinete, el flautín o el oboe. Una pieza que consiguió emocionar y asombrar a los presentes.
Foto: José A. Peñafiel
La pieza que cerró esta parte del concierto nos llevó a los Alpes Suizos. Concretamente, al monte Pilatus. Con la obra ‘Pilatus: Mountain of Dragons’ del, norteamericano Steven Reineke, no solo nos teletransportaron hacia ese lugar con unos efectos de viento que realizaban los metales al principio de la pieza, sino que nos llevaron a un mundo fantástico lleno de emociones, donde la alegría y la nostalgia se intercalaban.
La banda anfitriona
Y llegaba el turno de la banda anfitriona. La Unión Musical Santa Cecilia se colocaba en el ‘escenario’ con la idea de cerrar por todo lo alto esta velada musical. La pieza con la que abrían esta parte del concierto tenía por nombre ‘Larga Cordobesa’. Un pasodoble compuesto por Martínez Gallego, y donde todos los bloques tenían su parte protagonista.
La siguiente pieza que interpretó esta banda fue ‘Edgemond Festival Overture’ de Carl Strommen. Una obertura que comienza con una fanfarria de metales, y que termina desembocando en un compás terciario que marca prácticamente toda la obra. Una pieza con un motivo muy característico que desarrolla durante gran parte de ésta y cuyo ritmo nos puede teletransportar, en cierto modo, a la música medieval.
Foto: José A. Peña
Finalmente, la obra que cerró este concierto fue ‘Cassiopeia‘, de Carlos Marqués. Una música que, ciertamente, se acerca a lo que puede llegar a ser una banda sonora, y donde cobran protagonismo algunos instrumentos como el oboe o la flauta, y donde se intercalan varios estilos, desde alegres hasta melancólicos.
El himno de San Rafael sirvió para dar el broche final a un concierto donde la música fue el hilo conductor de una velada llena de hermandad, compañerismo y cultura.