La Unión Musical Santa Cecilia de Hellín celebra su cincuentenario con la entrega de la Medalla de Oro de la ciudad a cargo de su alcalde, Manuel Serena
Una parte de la historia se hizo eterna en Hellín. Medio siglo poniendo banda sonora a la vida hellinera, merecía un reconocimiento de estas características. Un galardón que solo unos pocos poseen y que muestra el orgullo de un pueblo por una formación que se desvive por una población volcada por su cultura y sus tradiciones.
La Unión Musical Santa Cecilia de Hellín celebra este año su cincuentenario de una manera muy especial, recibiendo la Medalla de Oro de la Ciudad de Hellín, de mano de su actual alcalde, Manuel Serena. Un pequeño gesto con un significado tan grande que recuerda estos cincuenta años cargados de historia y mucha música.
Un acto en el que, disculpando su carácter protocolario e institucional, primó la emoción por encima de todo. La de unos músicos que disfrutaron como nunca encima del escenario en un emplazado tan especial como es el anfiteatro del parque, la de unos presidentes que son historia viva de esta formación durante este medio siglo y, por supuesto, sus directores.
Que me disculpe el actual comandante de esta banda, Francisco Javier García Cobos, pero me gustaría detenerme en la alegría de una persona que vivió emocionado el concierto desde el primer momento. Hablo de Juan López Morales ‘Cañamón’, quien ha sido una figura fundamental dentro de los cincuenta años de la banda. Bajo la atenta mirada de todo un pueblo que lo vitoreaba, más de uno no se pudo contener las lágrimas ante este acontecimiento tan sencillo, y a la vez tan especial.
Asimismo, en esta tarde no podía faltar la música. Con piezas que honraban momentos importantes de la formación durante este tiempo. Como por ejemplo ‘Triunfal’, la primera composición que interpretó la banda un 17 de junio de 1976. También un recuerdo a los dos patronos, que son también medalla de oro de la ciudad. Además, una parte para la Semana Santa y, en particular, para el concierto de ‘Cirineo’, uno de las más relevantes de la historia de la formación.
Una jornada que dio hasta para un estreno. El de la marcha ‘Rabal: Redoble, pasión y gloria’ de Jesús Martínez Caballero. Que nos recuerda que hasta los más jóvenes de la banda, por supuesto, quieren formar y forman parte de estos cincuenta años.
Finalmente, no podía faltar la magia del pasodoble, que nos traslada a lo nuestro, con piezas como ‘Pepita Greus’, ‘Suspiros de España’ o España Cañí’ para cerrar con la interpretación del Himno a Hellín.
La tarde de Corpus Christi de 2026 será recordada durante muchos años. Un día en el nos trasladamos al pasado, pero también al presente de una formación a la que todavía le queda mucho por ofrecer al pueblo de Hellín. Por los que forman en este momento la plantilla de la banda, por los que en algún momento formaron parte de ella, y por aquellos cuyas melodías siempre sonarán. Enhorabuena por estos cincuenta años.