El alcalde de Hellín repasa los preparativos finales de una Feria que volverá a convertir la ciudad en punto de encuentro para miles de vecinos y visitantes
EL LATIDO DE LA VÍSPERA Y LA EMOCIÓN COMPARTIDA
Alcalde, Hellín ya emana aromas de Feria y Fiestas. A escasos días del pregón de la Feria, ¿cómo se viven desde el despacho de Alcaldía esas últimas horas de preparativos, cuando la ciudad contiene el aliento a la espera del encendido del Arco de la Feria?
Se viven con mucha ilusión, pero también con mucha responsabilidad. Cuando se acerca la Feria, Hellín cambia y se nota en las calles, en los comercios, en las familias y, sobre todo, en ese ambiente especial que empieza a respirarse días antes.
Desde la alcaldía, estos últimos días son de trabajo y de coordinación para que todo esté preparado y para que los hellineros puedan disfrutar de su Feria como merecen. Pero también intento reservar un espacio para disfrutar de ese momento, porque al final el alcalde también es un hellinero y vive la Feria con la misma ilusión que cualquier vecino.
El encendido del Arco es uno de esos momentos en los que uno toma conciencia de que la Feria ya está aquí. A partir de ahí, la ciudad se llena de luz, de encuentros y de recuerdos. Y eso es algo muy difícil de explicar si no se vive en primera persona.
La cabalgata de Feria, el encendido de luces a la llegada de la Virgen del Rosario, los reencuentros en La Rosaleda… Hay ritos que definen el alma de nuestra Feria. Más allá de su papel institucional, ¿qué instante en concreto aguarda Manuel Serena con mayor emoción personal?
Hay muchos momentos, y seguramente cada hellinero tiene el suyo. Para mí, uno de los más especiales es comprobar cómo la Feria consigue reunir a las personas.
Los reencuentros tienen algo muy especial. Personas que viven fuera vuelven a Hellín, las familias se reúnen y amigos que quizá llevan meses sin verse vuelven a encontrarse. Esa parte humana es, para mí, una de las grandes riquezas de nuestra Feria.
Y, por supuesto, hay momentos que tienen una enorme carga emocional, como la llegada de la Virgen del Rosario y, además, como alcalde tengo el honor y el privilegio de portar en brazos a la Virgen desde el pórtico de la Feria hasta su capilla en La Rosaleda. Ese momento es difícil de explicar.
¿Cómo cambia la perspectiva de la Feria cuando se pasa de vivirla en la calle a tener la máxima responsabilidad sobre ella? ¿Se llega a disfrutar plenamente o pesa más la preocupación por que todo salga perfecto?
La perspectiva cambia mucho. Cuando estás en la calle como un vecino más, disfrutas de la Feria de una manera diferente. Cuando tienes la responsabilidad de Alcaldía, inevitablemente estás pendiente de muchas más cosas: la seguridad, la limpieza, los servicios, los horarios, la coordinación de los equipos…
Pero eso no significa que no se disfrute. Al contrario. Quizá se disfruta de otra manera.
Hay momentos en los me olvido durante unos minutos de las responsabilidades y vuelvo a ser simplemente Manuel, un hellinero disfrutando de su Feria. Y también hay una satisfacción enorme cuando ves que las cosas funcionan, que las familias están disfrutando y que la ciudad está viviendo sus fiestas con normalidad.
Detrás de cada actividad hay muchas personas trabajando y muchas horas de preparación. Una parte importante de la responsabilidad de un alcalde es precisamente conseguir que ese trabajo quede en segundo plano y que el ciudadano solamente perciba que todo está funcionando. Cuando eso se consigue, ese es el éxito del ayuntamiento en su conjunto.
Pero hay que ser justos, las competencias delegadas de Feria y Fiestas las tiene Miriam García. Ella es la cabeza pensante de la Feria, por la que pasan todos los problemas y todas las soluciones y la que año tras año ha conseguido que nuestra Feria se supere y entre en el panorama regional con mayúsculas.
TRADICIÓN, IDENTIDAD Y EFEMÉRIDES
Este año el pregón tiene una banda sonora indiscutible: la Unión Musical Santa Cecilia celebra su 50 aniversario abriendo la Feria como pregonera. ¿Qué mensaje lanza la ciudad al otorgarles este honor a quienes han puesto música a tantas generaciones de hellineros?
Creo que es un reconocimiento absolutamente merecido a una institución que forma parte de la historia reciente de Hellín. Hace unos meses le concedíamos la Medalla de Oro de la ciudad.
Cincuenta años significan mucho más que una cifra. Significan generaciones de músicos, familias, ensayos, esfuerzo, compromiso y, sobre todo, miles de momentos compartidos con nuestra ciudad.
La música de la Unión Musical Santa Cecilia ha acompañado a muchas generaciones de hellineros y forma parte de la banda sonora de nuestros recuerdos. Que sean ellos quienes abran nuestra Feria en un aniversario tan importante supone reconocer ese vínculo con la ciudad.
Y también es una manera de decirles que Hellín valora y agradece el trabajo que realizan y que queremos que sigan formando parte del futuro cultural de nuestro municipio.
La tauromaquia ha vuelto a ser protagonista en el calendario local. ¿Qué ha significado para el municipio recuperar estos festejos y qué planes existen para dotar de actividad continua a un edificio emblemático como la Plaza de Toros durante el resto del año?
La recuperación de la actividad taurina supone recuperar también una parte de la tradición y de la historia de Hellín. La Plaza de Toros es un espacio emblemático y creemos que debe tener actividad y vida.
Nuestro objetivo no debe limitarse a que el edificio abra sus puertas durante unos días concretos. Queremos que pueda acoger diferentes actividades a lo largo del año, siempre dentro de las posibilidades del propio espacio y de la planificación municipal.
En este sentido, hay que distinguir entre lo que ya se ha realizado y los proyectos que están previstos o en estudio. La plaza tiene una empresa que es la que debe explotarla. Una empresa con solvencia y muy bien posicionada en el mundo taurino. Ese era el principal reto. Que la Plaza de Toros de Hellín tuviera una buena empresa detrás.
La idea es que la Plaza de Toros vuelva a formar parte de la vida de Hellín y que pueda convertirse en un espacio de actividad durante todo el año.
En un programa de actos tan amplio y diverso, si tuviera que elegir un solo acto que condense la esencia de lo que busca transmitir esta edición de 2026, ¿cuál recomendaría a los vecinos y visitantes?
Me cuesta quedarme con uno solo porque precisamente una de las características de nuestra Feria es esa diversidad.
Si tuviera que elegir, recomendaría vivir la Feria en su conjunto. Hay momentos de tradición, actos culturales, música, actividades para las familias y propuestas dirigidas a públicos muy diferentes.
La esencia de la Feria está precisamente en esa capacidad de reunir a generaciones distintas y de ofrecer a cada persona un motivo para salir a la calle y disfrutar.
Y también recomendaría a quien venga de fuera que no se limite a un acto concreto. Que pasee, que conozca Hellín, que visite nuestros espacios, que pruebe nuestra gastronomía y que descubra cómo vivimos los hellineros nuestra Feria.
En estos días, el programa de Feria debería ser nuestro “libro de cabecera”, cuanto más se consulta, más sorprende todo lo que la Feria de Hellín puede ofrecer en cada una de sus jornadas.
GESTIÓN, INCLUSIÓN Y SEGURIDAD
Poner en pie una Feria de esta magnitud exige rigor. ¿A cuánto asciende el presupuesto de esta edición y qué esfuerzo económico ha supuesto respecto a años anteriores para equilibrar calidad festiva y responsabilidad municipal?
El presupuesto de esta edición ronda los 400.000euros, frente a los 300.000 eurosdel año pasado.
Más allá de la cifra, lo importante es explicar cómo se utiliza ese dinero. Desde el Ayuntamiento hemos tratado de mantener una Feria de calidad, con una programación amplia, pero aplicando el mismo criterio que debe regir cualquier actuación municipal: responsabilidad en la gestión de los recursos públicos. No se nos puede olvidar que antaño se gastaban más de un millón de euros en una Feria cinco veces más pequeña que la que hoy tenemos.
La Feria es una inversión importante para la ciudad y genera su retorno y beneficio a la economía local porque genera actividad para nuestros comercios, hostelería, empresas y profesionales. Pero eso debe hacerse siempre desde la responsabilidad y teniendo en cuenta las prioridades del conjunto del municipio.
Nuestro objetivo ha sido encontrar ese equilibrio: que Hellín tenga una gran Feria sin perder de vista que estamos gestionando recursos que son de todos los hellineros.
Las fiestas deben pertenecer a todos. Este año se refuerzan las medidas para personas con necesidades especiales; ¿qué importancia tiene para su equipo de gobierno consolidar un modelo de feria accesible e integrador?
Es fundamental. Una Feria solamente puede ser una buena Feria si todos pueden disfrutarla.
Cuando hablamos de accesibilidad no hablamos únicamente de eliminar barreras físicas. Hablamos de intentar que cualquier persona, independientemente de sus circunstancias, pueda participar y sentirse parte de las fiestas.
Este año se han reforzado las horas sin ruido, se van a repartir pulseras para prevenir la sumisión química en las bebidas, se rebajan aceras y barreras arquitectónicas… y nuestra intención es que estas actuaciones no sean algo puntual, sino que formen parte de la manera en la que organizamos nuestras fiestas. Hellín quiere estar más cerca que nunca de sus ciudadanos.
Detrás de la alegría hay un operativo invisible. ¿Cómo se ha coordinado el dispositivo de seguridad y emergencias para garantizar que la convivencia y la tranquilidad reinen en el recinto y en toda la ciudad?
Una Feria de estas dimensiones requiere una planificación muy importante y, sobre todo, mucha coordinación entre diferentes servicios.
Hay un trabajo previo que muchas veces el ciudadano no ve: Policía Local, Policía Nacional, Guardia Civil, servicios sanitarios, Protección Civil, bomberos, limpieza, servicios municipales, personal de organización y todos los profesionales que trabajan durante estos días.
El dispositivo contempla retenes de los cuerpos y fuerzas de seguridad, así como de los servicios sanitarios prácticamente las 24 horas durante los 9 días de Feria y se ha diseñado teniendo en cuenta tanto el Recinto Ferial como el resto de la ciudad, así como las doce pedanías.
La prioridad es que la gente pueda disfrutar, pero también que pueda hacerlo con tranquilidad. Y quiero aprovechar para agradecer expresamente a todos los profesionales que durante estos días trabajan mientras el resto estamos disfrutando.
MIRADA AL FUTURO Y MENSAJE A LA CIUDADANÍA
En el ecuador o tramo final de los ciclos de gestión municipal, ¿afronta esta edición con la sensación de estar consolidando un modelo de Feria definitivo o aún quedan retos pendientes por plasmar en el futuro?
Creo que en una ciudad como Hellín nunca podemos hablar de un modelo definitivo. Siempre hay cosas que mejorar, nuevas necesidades y nuevas formas de disfrutar de la Feria.
Sí creo que hay una serie de líneas que se han ido consolidando y que debemos mantener: una programación diversa, la participación de la sociedad hellinera, la accesibilidad, la seguridad y el cuidado de nuestras tradiciones.
Y, al mismo tiempo, quedan retos pendientes. La forma de pensar ha cambiado en los últimos años. Por ejemplo, el botellón ha disminuido de una forma importante, al menos la edición pasada. Los jóvenes ahora se van a sus peñas y uno de los retos que tenemos para el año que viene es involucrar a las peñas en la Feria.
Creo que lo importante es tener claro que la Feria no se construye solamente desde el Ayuntamiento. La hacen los vecinos, las asociaciones, las peñas, los colectivos, los trabajadores, los comerciantes y todas las personas que participan. El año pasado ya hubo una concentración de peñas de jóvenes en la zona de La Portalí y este año volvemos a repetirla. Ahora toca unir la Feria con las peñas.
Nuestra responsabilidad desde el Ayuntamiento es poner las condiciones para que la Feria pueda seguir creciendo y evolucionando sin perder aquello que la hace reconocible y nuestra.
Para terminar, Alcalde: a escasas horas de que el Recinto Ferial se llene de luz y vida, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a los hellineros y a quienes nos visitan estos días?
Que disfrutemos de nuestra Feria.
A los hellineros les diría que la vivan, que se reencuentren, que salgan a la calle y que disfruten de cada momento. Y a quienes nos visitan, que se sientan bienvenidos y que descubran una ciudad que durante estos días muestra una de sus mejores caras.
Quiero también tener un recuerdo para todas las personas que hacen posible la Feria desde la organización y desde los distintos servicios municipales y de emergencias, hasta los comerciantes y feriantes. Mientras unos disfrutamos, otros están trabajando para que todo funcione.
Y, sobre todo, me gustaría que estos días fueran días de convivencia, de alegría y de encuentro.
La Feria es una de esas ocasiones en las que Hellín se mira a sí mismo y recuerda quién es. Una ciudad con tradiciones, con identidad y, sobre todo, con gente que quiere a su tierra.
Feliz Feria a todos.