Hablamos con el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha de temas como los aranceles, la vid, el relevo generacional o la mujer rural entre otras cosas
Julián Martínez Lizán es consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha. Se ha convertido en el segundo hellinero en representar a su ciudad en el Gobierno de la región gracias a su gran trabajo como concejal de Agricultura y Medioambiente entre 2015 y 2023. Pero además, Martínez Lizán ha dedicado gran parte de su vida a la agricultura como profesión y como pasión; y ha llevado por bandera esa idea a todos los lugares donde ha estado.
En esta entrevista hablamos de sus inicios en el sector agropecuario, y de cómo se fue introduciendo en el mundo de la política hasta hoy. Además, hablamos de temas muy interesantes como el relevo generacional en el campo, la mujer rural, la situación de la vid, o los aranceles entre otras muchas cosas.
Quiero empezar con su experiencia personal como persona arraigada y vinculada por familia a la agricultura. ¿Cómo veía desde niño el sector?
He tenido la suerte de ser hijo de un agricultor y ganadero que me metió en el cuerpo la pasión que siento desde que tengo memoria por el sector. Para mí, desde niño, la agricultura no solo ha sido un trabajo sino una forma de vida, lo que significa que la única manera en la que yo la concibo es ligada a mi pueblo y a las tareas del campo.
Al final terminó dedicándose a eso, cuénteme su experiencia cuando empezó a trabajar en agricultura.
En realidad, las personas que venimos de una familia de agricultores, desde bien pequeños echamos una mano en las tareas; yo también lo hacía en la parcela y los novillos que criábamos en casa. Pero de una manera profesional, mi experiencia empezó cuando acabé mis estudios en la Escuela de Capacitación Agraria de Albacete, lo que hoy es el Centro Agrario-Centro Formación Agroambiental, trabajando primero como técnico en una empresa de fitosanitarios, posteriormente en una organización agraria (UPA Albacete) y posteriormente en la política como concejal, diputado regional y consejero. Y en todos esos sitios siempre ha existido un contacto directo de trabajo, con la agricultura y la ganadería, tanto en la parte agronómica como en la administrativa. Sinceramente, considero una gran suerte haberme podido dedicar toda mi vida a lo que más me gusta.
La verdad es que no es igual echar una mano en casa que empezar a asumir la responsabilidad, al principio compartida pero luego cada vez más, como la persona adulta que empiezas a ser, que se ha formado y que por una cuestión de edad tienes que empezar a dar el relevo a tus mayores, esto en mi caso, además adquiere mayor dimensión tras el fallecimiento de mi padre, siendo este el momento en el que, de forma directa, toca coger la gestión de la explotación familiar.
Gracias a su gran trabajo en el sector, terminó vinculando tu experiencia laboral a la vida política, primero como concejal de Agricultura y Medioambiente en el Ayuntamiento de Hellín, y luego como Diputado Regional (presidente de la Comisión de Agricultura) y finalmente como consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural en la JCCM. ¿Fue difícil entrar en el mundo político viniendo de dónde venía?
No es fácil pasar de un lado a otro, pero es verdad que entre medias he trabajado en la Unión de Pequeños Agricultores y esa posición de eslabón intermedio entre el campo y la administración me ha ayudado mucho a conocer los problemas y las dificultades que tiene cada parte.
Por un lado, agricultores y ganaderos que lidian a diario con muchos factores como el tiempo, las enfermedades, los vaivenes de los mercados, las circunstancias geopolíticas derivadas de un Gobierno como el de Trump o de una guerra en Ucrania y por supuesto la gran burocracia. Y la administración, que tiene que dictar normas para todos, con la gran diversidad agronómica que tenemos en nuestra región; que además tenemos que cumplir una serie de requisitos que vienen de la UE sin los cuales no recibiríamos los más de 1.000 millones de euros que han percibido agricultores y ganaderos este año pasado con la PAC; y sobre todo, la limitación de recursos, económicos y humanos. ¡Ojalá tuviéramos soluciones para llegar a todo!, pero no es así, nunca lo ha sido. Por tanto, como Gobierno, nuestra tarea es administrar de la mejor manera posible los recursos, de los que disponemos, para llegar a quien más lo necesita y a las personas que viven profesionalmente del sector.
Usted es el segundo hellinero que ha terminado como consejero en la Junta, ¿siente esa presión de representar a su pueblo en toda la región?
Más que la presión diría que siento la responsabilidad, el orgullo y el honor de ser el representante de mi pueblo en el Gobierno de Castilla-La Mancha y también su representante de la región en temas de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural en España y Europa, donde acudo a reuniones o eventos en representación y defensa de los intereses de nuestra tierra.
En cada uno de estos actos siempre intento demostrar que los hellineros y hellineras somos personas trabajadoras y responsables que cuando nos comprometemos con algo lo hacemos hasta el final. Y siempre que puedo me gusta hacer gala de nuestro carácter, somos gente acogedora que merece la pena conocer y tenemos un pueblo, unas costumbres y un patrimonio que hay que visitar, pero sobre todo una actividad agropecuaria muy importante, en la que siempre he creído, que ha crecido tremendamente en apenas unas décadas y en la que confío que podamos dar un gran salto cualitativo en la transformación agroalimentaria, puesto que con esta se conseguirá mayor valor añadido a las producciones que aquí realizamos y por tanto se contribuiría en mucho a la creación de riqueza y empleo.
En cuanto a la actualidad, uno de los temas que más debate suscitó, sobre todo el día que salió a la luz, fue el de la colocación de sanitarios en el campo. ¿Qué opinión tiene usted acerca de este tema?
Bueno, esta es una cuestión, como otras muchas que generan un gran revuelo, sobre todo mediáticamente en redes sociales, y teniendo claro que estas cuestiones hay que medirlas muy bien a la hora de opinar, creo que se dan muchos condicionantes para concebir el trabajo en la agricultura de una manera completamente diferente a como se puede realizar en una fábrica, donde los elementos de producción están en un único centro de trabajo, en la agricultura son en muchísimos casos muchas las parcelas que puede tener un agricultor y creo que resulta lógico pensar que hay medidas que o son muy difíciles de aplicar o directamente imposibles.
Hace unos días, ampliaron la ayuda asociada a frutos secos a cinco localidades de la comarca Campos de Hellín, ¿cómo está la situación por la desertificación? ¿Por qué son tan importantes estas ayudas?
Efectivamente, gracias a las gestiones y a los informes enviados al Ministerio conseguimos la ampliación de la Ayuda Asociada de la PAC destinada a la producción de frutos secos en secano a cinco municipios del sureste de la provincia de Albacete en riesgo de desertificación. Y esto, lógicamente, ha venido dado por la pluviometría extremadamente escasa que se han producido en estos municipios y que, dado ese evidente riesgo de desertificación, se ha permitido acceder a esa ayuda.
La situación ha mejorado gracias a las lluvias del mes de marzo, pero es cierto que hemos tenido una sequía muy prolongada y habrá que ver cómo evoluciona el tiempo en las próximas semanas y meses.
En cuanto a la importancia de estas ayudas, radica en que vienen a ser un balón de oxígeno para los agricultores que producen frutos secos, en parcelas de secano, de los cinco municipios beneficiados, Ontur, Tobarra, Albatana, Hellín, Liétor y que, además, sean agricultores activos.
Estas ayudas se han dado en las siguientes circunstancias: por lo que respecta a las condiciones meteorológicas, los cinco municipios beneficiados cumplen con la condición de que la precipitación media en un período de 10 años sea inferior a 300 milímetros al año.
En cuanto a las condiciones de concesión de las ayudas, se han destinado a superficies de secano y a explotaciones con densidades de plantación mínimas de 80 árboles por hectárea en el caso del almendro. Por otro lado, la superficie mínima por parcela es de 0,1 hectárea y por explotación de 0,5 hectáreas y la ayuda rondará los 60 €/Ha.
La sequía es uno de los temas que cada año más se escucha en la opinión pública. ¿Cómo se encuentra ahora mismo ese problema? ¿Qué se está realizando desde la JCCM para intentar combatir la sequía?
La sequía, igual que el resto de los fenómenos climáticos adversos, son algo más que un cambio, son ya una crisis climática con todas las letras. Y esto no es algo que podamos controlar porque no está en nuestras manos hacer que nieve o llueva, igual que no podemos controlar un tifón o un huracán.
Lo que podemos hacer desde las administraciones, sea la europea, la española o la autonómica es contribuir a paliar los daños como venimos haciendo.
Por un lado, incrementando la partida destinada a seguros agrarios como hemos hecho este año, que vamos a contar con el máximo histórico de 10,5 millones. En esta materia, estamos trabajando para que ENESA y Agroseguro ajusten los costes y modifiquen las normas de contratación y peritación en el aseguramiento de las explotaciones agrarias, a las necesidades reales que tienen las personas que hacen o quieren hacer seguros. De esta manera podrán ser contratados por el máximo número de agricultores y ganaderos y hacer viable el sistema de seguros agrarios, garantizando el carácter de solidaridad que debe suponer este sistema. Esta sería la verdadera solución al problema
Por otro lado, la Consejería sigue trabajando en diferentes vías. De una parte, con ayudas a la sequía para los agricultores y ganaderos profesionales que llevan tiempo sufriendo la falta de lluvias y a los que el Gobierno regional quiere compensar en parte de las pérdidas que les ha ocasionado la sequía, y que en los próximos días se realizará la publicación de las ayudas que vamos a ofrecer, que siendo conscientes que no solucionarán el problema arrastrado de varios años, sí que supondrán una pequeña ayuda. Y también trabajamos en materia de reestructuración de viñedo para ayudar a los viticultores que están en las localidades afectadas, priorizándoles en la concurrencia competitiva, a la hora de poder acceder a esta línea de ayuda, que este caso adquiere mayor importancia, puesto que el viñedo de la zona ha quedado severamente afectado y en algunas parcelas tiene comprometida su viabilidad y por eso es importante apoyarles para poder hacer esas reestructuraciones.
De la misma manera, también en el ámbito administrativo, siempre que se da una circunstancia como esta, vamos a Europa para pedir una flexibilización de la PAC, así lo hicimos el año pasado dos veces, y nuestro objetivo es lograr una Política Agraria Común que en su aplicación tenga en cuenta las peculiaridades y circunstancias sobrevenidas, y ajenas a la voluntad de los solicitantes, de cada territorio y de esta manera que se realicen las flexibilizaciones necesarias para que puedan percibir las ayudas.
Uno de los temas que más puede llegar a interesar a la comarca es la situación de la viña. Coméntenos cómo está la situación con respecto a la viña esta temporada. ¿Vamos a tener más que otros años o ha empeorado?
Aún es pronto para decir qué va a pasar porque no podemos predecir la evolución climatológica, pero sí que sabemos de dónde venimos, y por desgracia el viñedo de secano lo ha pasado muy mal esto últimos años y la vegetación que éste ha tenido en esta última campaña ha sido muy pobre, en líneas generales, lo que con toda seguridad afectará a la baja de lo que sería una cosecha normal, a la próxima cosecha, especialmente en toda la demarcación de la Denominación de Origen Jumilla, en la que predomina especialmente la variedad de uva que da nombre a este medio.
En otro caso, el viñedo de regadío, también se ve afectado por la incidencia de la sequía, pero lógicamente, este tiene el salvavidas del riego que se le pueda aportar y que en algunos casos es fundamental para salvaguardar la vida y continuidad del viñedo.
En cualquier caso, creo que aún es pronto para poder considerar qué situación de producción puede haber en la comarca, respecto a uva para vino y tampoco podemos tener certezas de cómo se evolucionará climatológicamente. En el refranero agropecuario, existe uno que creo que es bastante acertado “Hasta segar todo es paja”, que viene a definir que nuestros cultivos tienen que pasar muchas noches al raso, a expensas de las adversidades climatológicas y que por tanto hasta que no se realizan las recolecciones, cualquier previsión estaría un poco en el aire.
Esperemos que este año sea normal, en lo que a lluvias se refiere, que respeten las adversidades climatológicas y las plagas y enfermedades, porque de esta manera y gracias al trabajo abnegado de viticultores y a la profesionalidad de bodegas y cooperativas, podremos seguir ofreciendo vinos de excelente calidad
Como último tema de actualidad que está siendo bastante debatido en la opinión pública es el que tiene que ver con los aranceles aplicados por EEUU. ¿Tienen calculado el impacto que puede tener en el sector agropecuario con motivo de los aranceles?
Respecto a esta cuestión, no sabemos cómo se va a materializar finalmente, ya vemos cómo se producen vaivenes constantemente que crean gran incertidumbre. Obviamente, estamos preocupados, pero también expectantes y sin miedo porque tenemos unas producciones agroalimentarias de grandísima calidad y nuevas perspectivas como las que se abren gracias al acuerdo con Mercosur. Nuestra relación comercial con EEUU en cuestiones agroalimentarias es que le vendemos 130 millones y le compramos 66,6; nuestra balanza comercial es por tanto de 64 millones a favor. Pero si Castilla-La Mancha en 2024 exportó por valor de 3.658 millones de productos agroalimentarios y a Estados Unidos vendimos por valor de 130, significa que tenemos otras vías de comercialización que tenemos que seguir profundizando y ensanchando para seguir vendiendo nuestras producciones al resto del mundo, no en vano, por ejemplo, los vinos de Castilla la Mancha llegan en estos momentos a 147 países.
En relación Mercosur, nos ofrece una nueva oportunidad de comercialización porque estamos hablando de un mercado de 268 millones de habitantes, donde se estaban aplicando aranceles al vino del 35% que ahora se van a eliminar y por tanto puede suponer una atractiva e incipiente vía de comercialización.
Dicho todo esto, lo que pedimos desde el Gobierno regional a la UE es una respuesta contundente a la aplicación de aranceles si finalmente se produce, pero sobre todo queremos que se luche por dejar a la alimentación fuera de estas guerras comerciales, porque esto no es nada bueno para nadie, ya que se está jugando con la alimentación y, sin lugar a dudas, si a alguien va a perjudicar en primer lugar y de forma severa, será especialmente a las familias y clases más humildes, algo que desde un punto de vista moral es totalmente injusto.
Queremos que se luche por dejar a la alimentación fuera de estas guerras comerciales, porque esto no es nada bueno para nadie
En relación con el trabajo en el campo, usted que ha heredado el campo por familia. ¿Qué importancia tiene el relevo generacional en este ámbito? En ese sentido, ¿está habiendo relevo generacional?
El relevo generacional es la clave de todo porque sin jóvenes que se incorporen al campo y la ganadería, nada de lo demás que hacemos tiene sentido.
En cuanto a si está haciendo relevo generacional, es verdad que quizá no el suficiente, pero en Castilla-La Mancha hemos incorporado desde 2015 a cerca de 4.000 jóvenes y nuestro compromiso esta legislatura es incorporar a otros 1.900, cifras que están muy por delante de otras comunidades. Aun así, es verdad que necesitamos incorporar a más chicos y chicas que quieran desarrollar su modo de vida en el medio rural, principalmente con la agricultura y la ganadería como modelo de producción, pero también facilitando otras actividades que de forma única o complementando la actividad agropecuaria ofrezcan mayor diversificación, incremento de riqueza y empleo en nuestros pueblos, porque esa es una buena herramienta para mantenerlos vivos y afianzando población en ellos.
En la misma línea que lo anterior, ¿ve que cada vez la gente quiere trabajar menos en el campo o no es así?
En mi opinión hay inquietud por trabajar en el sector agropecuario o al menos eso es lo que nos dicen los datos de personas que solicitan incorporarse y de los resultados de superficies y producciones por cultivos que conocemos anualmente con las estadísticas que se realizan.
Sin embargo, es verdad que es un sector muy sacrificado, con trabajos normalmente duros, tanto para los empresarios como para los trabajadores. Por ejemplo un ganadero tiene que dar de comer a sus animales los 365 días el año y ahí no hay descanso; el campo tiene mucho riesgo porque su actividad se desarrolla a la intemperie y por tanto, no podemos controlar las condiciones climáticas; el sector tiene poco reconocimiento social, es decir la gente no es consciente de que comer tres veces al día depende de que haya agricultores y ganaderos; pero sobre todo, agricultores y ganaderos tienen que tener el reconocimiento económico, simplemente para garantizar la viabilidad de sus explotaciones, es decir se les tienen que pagar precios justos por sus producciones. Si todo esto se diese, seguramente entraríamos en un verdadero problema, porque si los agricultores y ganaderos desapareciesen, también lo haría la alimentación y eso sí que sería un verdadero problema para la sociedad.
Sin jóvenes que se incorporen al campo y la ganadería, nada de lo demás que hacemos tiene sentido
El tema del papel de las mujeres en el campo también ha sufrido una metamorfosis, permíteme el símil, en los últimos años. ¿Cree que aún puede cambiar más? ¿En qué aspectos ha mejorado más?
No solo creo que pueda cambiar, sino que tengo la certeza de que debe cambiar y que debemos propiciar lo mecanismos necesarios para apoyar esta cuestión. Las mujeres, también en el sector agropecuario, deben ocupar el lugar que se merecen. Y al hilo de esta cuestión me gustaría hacer una reflexión y es que, en realidad, las mujeres siempre han trabajado en las explotaciones, sin embargo, no han tenido un sueldo y no han ocupado cargos en empresas, bodegas o cooperativas. Es decir, han estado invisibilizadas y esta es una injusticia que tiene que seguir cambiando como viene pasando en los últimos años porque las mujeres son la mitad de la población y porque debemos tener claro que, sin las mujeres, los pueblos envejecen y desaparecen.
Estas son las razones por las que aprobamos la Ley del Estatuto de las Mujeres Rurales en 2019. Entre todas las instituciones implicadas, hemos conseguido que sean más de un tercio en la base social de las cooperativas, que aumente su presencia en los Consejos Rectores y su número como presidentas de cooperativas y de grupos de desarrollo rural; además, suponen un tercio de las solicitudes de la PAC y de las personas jóvenes que se incorporan. Por tanto, el camino está trazado y debemos seguir por ahí, porque es una cuestión de justicia, y también porque la supervivencia de nuestra forma de vida rural depende de las mujeres.