Una medida que supondrá “mejorar la vivencia de las madres respecto de la cirugía, servir como soporte emocional y facilitar la realización del contacto “piel con piel” con su hijo recién nacido”
El Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital de Hellín está preparando una iniciativa que pretenderá “humanizar” el acto del parto por cesárea, permitiendo la entrada de un acompañante a la sala de quirófano.
Detallan que la cesárea es una intervención quirúrgica que sufren el 25 por ciento de las mujeres que dan a luz. Afirman que las pacientes sometidas a este tratamiento, por lo general, tienen una experiencia del parto menos satisfactoria que las que pasan por un parto vaginal y son más propensas a la depresión después del nacimiento, a tener dificultades para establecer el vínculo con el bebé y al fracaso en el establecimiento de la lactancia natural.
Este acto, según comentan desde el servicio, “supone mejorar la vivencia de las madres respecto de la cirugía, servir como soporte emocional y facilitar la realización del contacto ‘piel con piel’ con su hijo recién nacido” añadiendo también que el acompañante puede ayudar a la realización del contacto piel con piel entre la madre y su hijo, lo cual “influye en la mejore adaptación del recién nacido al medio ambiente, mayor duración de la lactancia materna, favorece el establecimiento de vínculos afectivos así como la disminución del llanto y la ansiedad del niño”.
No obstante, informan que este protocolo de actuación sólo se podrá ofrecer a las madres y acompañantes que cumplan ciertos requisitos, que básicamente suponen que tanto la madre como el niño estén sanos y que en la intervención no se prevean complicaciones importantes.
En cuanto al proceso, éste se detalla de la siguiente manera. La madre ingresará en planta de obstetricia. El acompañante deberá entrar a quirófano sin relojes, joyas, móvil, cámara o video, proporcionándole la ropa adecuada para la zona quirúrgica y estando siempre guiado y acompañado por personal sanitario que se hará cargo de su seguimiento. Una vez instaurada la anestesia raquídea, será llevado a quirófano indicándole su posición, que será sentado al lado de la gestante. Tras el nacimiento y la supervisión del Pediatra, se colocará al bebé sobre la madre para realizar el contacto piel con piel. Si esto no fuera posible, se invitará al acompañante a cogerlo, piel con piel; permanecerán juntos y cerca de la madre hasta que finalice el proceso quirúrgico.
Cuando termine la estancia en quirófano, madre e hijo será llevados a la sala de reanimación, en
donde permanecerán hasta que sean trasladados a planta, donde también se ofrecerá la posibilidad al
acompañenta de permanecer junto a la madre y el recién nacido, siempre que lo permitan las condiciones
clínicas de ambos.
Afirman que en el Hospital de Hellín se está trabajando, desde un equipo multidisciplinar formado por auxiliares, celadores, matronas, enfermería, anestesistas, ginecólogos y todo el personal sanitario que pueda tener implicación en el procedimiento en implantar este protocolo de actuación de humanización de las cesáreas para que nuestras pacientes y sus familias puedan vivir este proceso del nacimiento de su bebé de una forma atraumática y lo más normalizada posible.
Desde el servicio esperan que próximamente se pueda poner a disposición de las pacientes esta nueva forma de trabajo, poniendo en valor también que requerirá de mejoras según vayan transcurriendo las nuevas vivencias.